Comentario del plano urbano de Pamplona
PLANO_PAMPLONA.JPG

Pamplona, como las ciudades con una larga historia, presenta un espacio complejo en el que pueden apreciarse distintas áreas correspondientes a las diferentes etapas del desarrollo urbano: el casco antiguo; el ensanche desde mediados del siglo XIX a la primera mitad del siglo XX; y la periferia.
1. El casco antiguo
Pamplona se asienta en un emplazamiento estratégico de carácter defensivo, sobre una terraza alta en la margen izquierda del río Arga, al que se asoma por
un talud de fuerte pendiente.
Se sitúa en la cuenca de Pamplona, en un punto crucial para las comunicaciones y el comercio, tanto con Francia (está al pie del paso más accesible del Pirineo occidental por donde discurría la ruta de peregrinación medieval del Camino de Santiago) como con otras regiones españolas (País Vasco, La Rioja, Aragón y norte de Castilla). Además, la ciudad está rodeada de un importante entorno agrario.
El casco antiguo tiene un origen romano: se remonta al campamento establecido por Pompeyo (Pompaelo) sobre una antigua población vascona que se llamaría Iruñea.
Conserva restos de la cerca: murallas reconstruidas tras la incorporación de Navarra a Castilla (1515), que tenían finalidad defensiva, fiscal y sanitaria; baluartes (baluarte del Redín al norte), y la ciudadela que Felipe II hizo construir para proteger la ciudad hacia el sur y que hoy es un gran parque central con jardines.
El plano del casco antiguo es irregular y se organiza en tres barrios en torno a la Plaza del Castillo, que desempeña una función militar y no tiene una posición
central: un barrio de forma pentagonal (San Cernín) y otros dos más o menos rectangulares (San Nicolás y La Navarrería). En el plano de esta zona se
aprecian plazas, que corresponden a épocas posteriores. Las plazas del Ayuntamiento y del Mercado son espacios internos del siglo XVIII, de escasa entidad, creados en el contacto de los tres burgos. La plaza de San Francisco es el único caso de remodelación interior a finales del siglo XIX.
La trama es compacta debido a que el crecimiento urbano a lo largo de la historia ha tendido a densificarla para aprovechar al máximo el espacio.
La edificación tradicional es de baja altura. Quedan restos de edificios históricos y artísticos, como iglesias medievales, la catedral gótica, palacios de la época moderna e iglesias del siglo XVIII. Las casas del siglo XIX son más altas, de 4 o 5 plantas, y muestran la tendencia a la verticalización cuando el hacinamiento del centro obligó a crecer en altura. En algunas áreas la edificación pertenece a las últimas décadas debido a procesos de renovación que llevaron a la sustitución de inmuebles en estado de ruina por otros modernos.
Los usos del suelo tradicionales del casco antiguo eran residenciales, artesanales y comerciales. Actualmente, la plaza del Castillo sigue siendo el corazón funcional y social de la ciudad en el que están representadas todas las funciones: la administrativa (gobierno de Navarra), la financiera y toda clase de oficinas y servicios. Las funciones económicas de mayor centralidad se ubican en las zonas de contacto con el área más moderna del ensanche.
El centro comercial y de negocios comprende, por tanto, un triángulo entre la plaza del Castillo y las dos plazas circulares de la avenida de la Baja Navarra.
Aquí se encuentran los edificios de la banca, los seguros y oficinas, que han sustituido en los edificios a la función residencial. Luego siguen unas orlas que
contienen actividades de menor centralidad: comercios, despachos, consultas médicas, centros educativos y culturales. En el resto del casco antiguo hay
espacios comerciales y de esparcimiento y algunas actividades residuales de tipo artesanal (muebles, confección, carpintería).
Los problemas que afectan hoy al casco antiguo son el deterioro de algunos inmuebles y el envejecimiento demográfico, que han dado lugar a algunos procesos de sustitución social, aunque sin llegar a los extremos de otras ciudades, de modo que socialmente la población que reside hoy en esta zona es mayoritariamente obrera y asalariada. La solución a estos problemas es la rehabilitación morfológica y funcional.
2. El ensanche de la segunda mitad del siglo XIX y de la primera mitad del XX
El ensanche urbano que se produjo en otras ciudades españolas desde mediados del siglo XIX llegó a Pamplona con retraso. Durante la mayor parte de este siglo el crecimiento de la ciudad tuvo lugar intramuros, debido al obstáculo que la gran ciudadela oponía a la expansión urbana y a que la economía regional seguía basándose en la agricultura. La ampliación de la ciudad que se produjo durante este período se debió a su configuración como centro principal de servicios de un área en proceso de modernización agraria y al establecimiento de algunas industrias. En esta expansión urbana hay que distinguir entre el ensanche ortogonal surgido para residencia de la clase media al sur del casco antiguo, las instalaciones industriales y barrios obreros que se crearon en el norte en torno a la estación del ferrocarril y algún ejemplo de barrio jardín adosado al ensanche burgués.
a) El ensanche burgués
Los dos primeros ensanches adoptan plano ortogonal (tienen como eje la avenida de Carlos III que une la plaza del Castillo con la de Conde de Rodezno y la vía diagonal de la avenida de la Baja Navarra). El primer ensanche (1890-1900) tuvo lugar hacia el sur rompiendo un baluarte de la ciudadela y fue una tímida respuesta al crecimiento de la población. En el segundo (1920-1950), la ciudad se expandió hacia el sur más allá de la ciudadela.
La trama en la primera fase de construcción del ensanche fue de baja densidad, alternando en la edificación las manzanas con los chalés y edificios de baja altura. Pero durante los años sesenta y setenta del siglo XX se llevaron a cabo en esta primera fase procesos de renovación y sustitución, al aumentar la presión sobre el suelo. En la segunda fase, tras la Guerra Civil, aumentó la altura y la edificabilidad.
Los usos del suelo fueron inicialmente residenciales para las clases medias tradicionales. Pero desde la década de 1950 se incrementaron los usos terciarios, comerciales, financieros y de servicios liberales, que se trasladaron a esta zona desde el casco antiguo.
b) Las instalaciones industriales y los barrios obreros
La construcción de la estación del ferrocarril en el norte de la ciudad (1864), sobre la orilla derecha del Arga, junto al acceso desde San Sebastián y Vitoria,
propició la localización en sus proximidades de las primeras instalaciones industriales y dio lugar a la aparición de barrios obreros, donde se alojaron los
inmigrantes que acudieron a trabajar a la industria (La Chantrea). Estos barrios presentaron trama cerrada, edificación de baja calidad y deficiencias en
equipamientos y servicios, que deben subsanarse en la actualidad con políticas urbanísticas adecuadas.
c) Los barrios jardín
Adosado al ensanche burgués, hay un barrio de chalés al estilo ciudad-jardín propio de la época (colonia de Argaray), de trama abierta y viviendas
unifamiliares con jardín, que tienen una función principalmente residencial.
3. La periferia
El crecimiento urbano de Pamplona se produjo sobre todo a partir de los años sesenta del siglo XX. El motor fue un fuerte impulso industrializador, que convirtió a la ciudad y a su área metropolitana en un centro industrial importante, con empresas metalúrgicas, del automóvil, química, madereras, textiles, artes gráficas, alimentación, etc. Al amparo del desarrollo industrial se reactivaron y diversificaron los servicios. A ello hay que sumar las funciones administrativas como capital y las funciones comerciales, financieras, universitarias y sanitarias.
Dentro de la periferia pueden diferenciarse diversas áreas caracterizadas por sus usos del suelo: áreas residenciales, industriales y de equipamiento.
a) Las áreas residenciales
Los barrios residenciales son de diversa categoría y morfología: alternan barrios de trama abierta y de trama cerrada, barrios estandarizados de edificios hechos en serie, con otros de mayor variedad y calidad. También varía la altura y el tipo y la calidad de los edificios, en función del mayor o menor valor del suelo.
– Las clases medias se instalaron en un tercer ensanche urbano, que comenzó en los años sesenta (1960-1980) al oeste de la ciudadela (barrios de San Juan
e Iturrama), con un carácter eminentemente residencial para las nuevas clases medias emergentes, al preverse que en una nueva etapa de industrialización crecería la demanda de espacios de vivienda de calidad.
El barrio de San Juan es un ejemplo de racionalismo especulativo: el plano se organiza en torno a una avenida principal y el resto de las calles se adaptan a
la antigua red de caminos, la trama presenta alta densidad y la edificación está constituida por bloques de distinta forma y altura. El barrio de Iturrama posee un plano más regular ordenado en torno a dos ejes longitudinales. A ambos barrios se añade otro de creación cooperativista, Ermitagaña, adosado a San Juan, de trama menos densa.
El uso del suelo inicial de esta zona fue el residencial, pero también ha experimentado un proceso de terciarización a través de la avenida del Ejército, creada a finales de los años sesenta para conectar el centro con esta nueva zona. Así, van penetrando por los ejes viarios los principales comercios de calidad y oficinas a modo de prolongación del centro comercial y de negocios, a lo que colabora también su proximidad al campus universitario. Socialmente esta zona está ocupada por directivos y profesionales liberales medios.
– Barrios obreros industriales. Una vez que se consolida la industria, la margen derecha del Arga recibe el grueso de las instalaciones industriales y de los inmigrantes que acuden a trabajar a ellas, que se asientan en los barrios de la Chantrea y Rochapea. En la zona sur de la ciudad la implantación industrial es
menor, pero existen también barrios obreros cerca de la zona universitaria y hospitalaria.
b) Las áreas industriales
– La zona norte de Pamplona concentra el grueso de la industria en torno a los principales accesos por carretera y de acuerdo con la programación industrial
(polígonos industriales). Los barrios de Landaben y San Jorge tienen un claro carácter industrial y el de Rochapea mixto industrial-residencial. El plano es irregular, la trama densa y la edificación de baja calidad.
– En la zona sur, en la orilla derecha del río Sadar, se han creado también algunas instalaciones industriales.
c) Zonas de equipamiento
En los años sesenta surgieron en la periferia urbana áreas de equipamiento que buscaban espacios más baratos y más amplios, inexistentes en el centro de la ciudad. En el valle bajo del Sadar se creó el campus universitario en un entorno de calidad y la zona hospitalaria. Otros servicios demandadores de grandes espacios buscaron también el área periférica, como el planetario, el campo de fútbol, el aeropuerto, las zonas deportivas, etc.
La estructura urbana se completa con una franja periurbana en la que la ciudad penetra en el campo siguiendo las vías de acceso principales. El área suburbana es un espacio discontinuo en el que se mezclan los usos del suelo: zonas agrícolas, urbanizaciones y polígonos o industrias aislados y excepcionalmente la urbanización de alto nivel (Alzuza) o la urbanización sin arreglo a un plan, ambas aisladas en medio del campo