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Explicaremos el origen y evolución geológica de cada uno de los conjuntos estructurales representados en el mapa.
  1. 1. Macizo herciniano de la Meseta:
Ocupa el área occidental de la Península. Es el resto de una antigua cordillera formada en la Era Primaria, durante el Plegamiento Herciniano, y muy desmantelada por la erosión. A consecuencia de ello, presenta formas suaves y redondeadas, como sucede en la Penillanura Zamorano-Salmantina o en la Extremeña. Si en algunas zonas alcanza mayor altura (como sucede en la Cordillera Cantábrica o el Sistema central) es porque, con el Plegamiento Alpino, sometido a grandes presiones, este bloque rígido se fracturó, quedando unos bloques más elevados y otros hundidos.
Los materiales que forman este macizo son paleozoicos: granitos, pizarras y cuarcitas principalmente.
  1. 2. Cordilleras Alpinas:
Las Béticas y los Pirineos se levantan en el Plegamiento Alpino. Este se produce a principios del periodo Terciario y es el responsable de la formación de las mayores cadenas montañosas de la Tierra: el Himalaya, los Andes o, por supuesto, los Alpes, de donde toma el nombre.
Estas cadenas se levantaron al plegarse los potentes niveles de sedimentos que se habían depositado en los fondos marinos, al ser comprimidos por movimientos de las placas tectónicas. Los que rellenaban el mar situado entre el Macizo de la Meseta española (Macizo Ibérico) y el Macizo de Aquitania francés originaron el Pirineo; los situados entre la Meseta y el bloque africano (Macizo del Rif) dieron lugar a las Béticas.
Son las cordilleras más jóvenes de la Península, de relieves enérgicos, picos agudos y profundos valles. Están formados principalmente por calizas, aflorando los materiales paleozoicos en sus cumbres.
Por otra parte, durante el Plegamiento Alpino, el bloque de la Meseta, además de romperse, será basculado hacia el Oeste, con lo cual todo el borde oriental será levantado. Se forman así la Cordillera Ibérica y la zona E de la Cantábrica. De modo similar, la Cordillera Catalana se forma en el borde del antiguo macizo catalano-balear.

  1. 3. Depresiones terciarias:

Depresiones interiores de la Meseta:


En la era Terciaria, a consecuencia de los empujes del plegamiento alpino, el bloque de la Meseta se rompe, quedando algunos bloques hundidos. Allí se forman, en principio, lagos interiores, sin salida al mar. En ellos se irán depositando, desde los últimos periodos del Terciario, los sedimentos arrancados por la erosión a las cadenas montañosas que las cierran. Posteriormente, estas depresiones abrirán su salida al mar y se producirá el encajamiento de la red fluvial sobre los materiales sedimentarios: arcillas, areniscas, margas, calizas... La diferente resistencia a la erosión de los mismos originará la típica morfología tabular de páramos y campiñas.

Depresiones periféricas:


Son las del Ebro y el Guadalquivir: dos grandes fosas triangulares situadas al pie de las dos cadenas alpinas principales y asociadas con ellas en su origen. En el Plegamiento alpino, a la vez que se levantan los Pirineos y las Béticas, se hunden a sus pies estas depresiones.
La evolución posterior de ambas es distinta. La del Ebro queda cerrada, formando un mar interior y tendrá una evolución similar a las depresiones de la Meseta: sedimentación de materiales a partir del Mioceno, apertura de una difícil salida al mar por los Puertos de Beceite y encajamiento de la red fluvial sobre los sedimentos, formando relieves tabulares. Por el contrario, la Depresión del Guadalquivir queda abierta al Atlántico, modelándose en ella suaves colinas redondeadas sobre las margas del fondo marino.
Podemos encontrar rocas y formas de relieve similares en otras depresiones de menor tamaño: las hoyas intrabéticas, depresión de Calatayud-Teruel o las llanuras costeras (generalmente estrechas, por la proximidad de las cordilleras al mar) que aparecen en el mapa.

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